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Procesión de la Virgen de los Reyes

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Hoy Sevilla ha vivido uno de sus ritos más queridos de agosto y es que como cada 15 de este mes, la ciudad ha despertado y madrugado para ver a su patrona, la Virgen de los Reyes.

A las ocho en punto, la imagen fernandina se presentó en la Puerta de los Palos de la Catedral, en cuyos alrededores se daban cita desde primeras horas numerosos sevillanos, para iniciar la procesión alrededor del perímetro de la Seo.

Este año con significado especial ya que el arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, ha sido, por primera vez, la máxima representación eclesial en el cortejo, puesto que el pasado aún permanecía el hoy cardenal emérito Carlos Amigo Vallejo siendo el pastor de la Archidiócesis.

La devoción ha estado presente desde la madrugada, con la asistencia a las misas de la Catedral en honor de la Virgen de los Reyes antes de su salida procesional, desde las cinco y media, a las seis y a las seis y media, en el altar del jubileo, instalado en la nave del trascoro de la Seo metropolitana.

Después, a las ocho en punto de la mañana, la Virgen de los Reyes, repitió el tradicional itinerario que estableciera el cardenal José María Bueno Monreal en 1958, en uno de los recorridos más rápidos en los últimos años. En torno a las 9.15, la patrona se encontraba de nuevo ante la Puerta de los Palos para regresar al templo.

Este año, la Patrona ha ido vestida con el manto conocido como de la «coronación», estrenado en diciembre de 1904, cuando el cardenal Ciriaco María Sancha, arzobispo de Toledo y Primado de España la coronó canónicamente, y que se vio la última vez en 2005. Un gran manto en tisú azul celeste bordado con ricos dibujos en plata que fue donado por la condesa de Casa Galindo, y de forma similar irá ataviado el Niño que la Virgen cobija en su regazo. El pecherín de brillantes —el más valioso de los que posee—, la medalla de oro de la ciudad, el escudo, y la imponente corona de oro, una joya que se expone en el Tesoro de la Catedral durante todo el año.